Tratamiento para la ansiedad en Costa Rica
La ansiedad puede sentirse como una mente que no se detiene, un cuerpo que permanece en alerta o la sensación de que necesitas tener todo bajo control para poder estar bien. Cuando empieza a ocupar demasiado espacio en tu vida, no necesitas limitarte a “aprender a calmarte”: necesitamos comprender qué está manteniendo esa alarma y qué necesita tu proceso para recuperar seguridad.
Trabajo desde una base clínica estructurada y basada en evidencia, integrando TCC, terapias contextuales, regulación emocional y abordajes informados en trauma cuando realmente están indicados. La técnica importa, pero también importa cómo te acompañan mientras la aplican.
No partimos de la idea de que toda ansiedad tiene una única causa. En algunas personas predomina la preocupación y la incertidumbre; en otras encontramos además sobrecontrol, autoexigencia, experiencias traumáticas, vergüenza, culpa o patrones relacionales que mantienen la sensación de amenaza.
Algunas personas describen la ansiedad de esta manera
No todas las personas viven la ansiedad igual. A veces aparece como preocupación constante; otras veces se siente principalmente en el cuerpo, como pánico, tensión, agotamiento o necesidad de control.
No logro apagar mi mente.
Me preocupa todo aunque sé que muchas cosas no están ocurriendo ahora.
Siento que algo malo va a pasar.
Tengo miedo de perder el control.
Mi cuerpo está siempre tenso o en alerta.
Necesito tener todo previsto para sentirme segura.
Me cuesta descansar sin sentir culpa.
Tengo ataques de pánico o sensación de ahogo.
Me siento agotada de sostener tanto.
Me cuesta poner límites.
No entiendo por qué sigo sintiéndome así.
Incluso cuando todo está bien, me cuesta sentirme tranquila.
La ansiedad no siempre se mantiene por las mismas razones
La ansiedad puede estar relacionada con preocupación repetitiva, evitación, intolerancia a la incertidumbre, búsqueda constante de seguridad, estrés sostenido o interpretaciones amenazantes de las sensaciones del cuerpo. En algunas personas aparecen además factores como trauma, vergüenza, culpa, sobrecontrol o experiencias relacionales difíciles.
Por eso, el tratamiento no consiste solamente en “pensar positivo” o aprender una técnica para calmarse. Necesitamos identificar qué procesos están manteniendo la ansiedad en tu caso.
Ansiedad y preocupación
Cuando la mente intenta anticipar todas las posibilidades para evitar que algo salga mal.
Ansiedad y evitación
Cuando dejar de hacer ciertas cosas reduce el miedo a corto plazo, pero fortalece la ansiedad con el tiempo.
Ansiedad y sobrecontrol
Cuando soltar, descansar, improvisar o no tener certeza suficiente se siente inseguro.
Ansiedad y relaciones
Cuando el rechazo, el conflicto, el abandono o la necesidad de aprobación mantienen la alerta.
Ansiedad y trauma
Cuando experiencias previas siguen influyendo en la percepción de amenaza o en la hipervigilancia.
Ansiedad y cuerpo
Cuando palpitaciones, mareo, tensión o cambios respiratorios se interpretan rápidamente como señales de peligro.
La ansiedad puede presentarse de formas diferentes
Una misma palabra puede describir experiencias clínicas muy distintas. La evaluación ayuda a diferenciar qué patrón está presente y qué tipo de intervención tiene más sentido.
Ansiedad generalizada
Preocupación persistente, anticipación negativa, dificultad para descansar y sensación de que la mente no se detiene.
Ataques de pánico
Episodios intensos de alarma, miedo a las sensaciones corporales y preocupación por que vuelva a ocurrir.
Ver terapia para ataques de pánicoAnsiedad social
Miedo al juicio, vergüenza intensa o dificultad para hablar, exponerse, participar o sentirse visto.
Ansiedad por salud
Preocupación persistente por síntomas físicos, enfermedades y necesidad repetida de comprobar que todo está bien.
Conocer ansiedad por saludAnsiedad asociada a trauma
Hipervigilancia, sobresalto, evitación o sensación de amenaza vinculada a experiencias difíciles.
Ansiedad y perfeccionismo
Autoexigencia, miedo a equivocarse, sensación de no hacer nunca suficiente y dificultad para descansar.
Cuando la ansiedad se siente físicamente
La ansiedad puede producir cambios fisiológicos reales. Palpitaciones, tensión, mareo, sensación de ahogo, molestias digestivas, temblores, insomnio o sensación de irrealidad pueden formar parte de una respuesta intensa de activación.
Comprender estas respuestas ayuda a reducir interpretaciones catastróficas y a trabajar la relación con las sensaciones corporales, en lugar de convertir cada cambio del cuerpo en una nueva señal de peligro.
Palpitaciones o taquicardia.
Presión en el pecho.
Sensación de ahogo o respiración incómoda.
Mareo o inestabilidad.
Nudo en la garganta.
Tensión muscular persistente.
Malestar digestivo.
Problemas de sueño.
Agotamiento físico y emocional.
Si tienes dolor torácico nuevo, síntomas inusuales, una condición médica conocida o una duda razonable sobre tu salud física, es adecuado buscar valoración médica. La terapia psicológica no sustituye la evaluación médica cuando está indicada.
¿Por qué la ansiedad vuelve una y otra vez?
Muchas personas han aprendido técnicas de respiración, relajación o distracción y aun así sienten que la ansiedad regresa. Eso no significa que hayan “fallado”.
La ansiedad puede mantenerse por preocupación repetitiva, evitación, necesidad de certeza, conductas de seguridad, estrés sostenido y patrones de interpretación que siguen reforzando la sensación de amenaza. En algunos casos también intervienen trauma, vergüenza, culpa, sobrecontrol o relaciones que mantienen al sistema en alerta.
El objetivo no es convertirte en una persona que nunca siente ansiedad. Es que la ansiedad deje de organizar tus decisiones, tus relaciones y tu vida cotidiana.
Cómo trabajo el tratamiento para la ansiedad
El tratamiento se adapta a la formulación del caso. Las técnicas no se eligen porque estén “de moda” o porque exista una única herramienta válida para todas las personas.
Permite trabajar preocupación, interpretaciones amenazantes, evitación, conductas de seguridad y, cuando está indicado, exposición gradual a situaciones o sensaciones temidas.
Ayudan a trabajar evitación experiencial, lucha con los pensamientos, incertidumbre, flexibilidad psicológica y acciones orientadas por valores.
Se utilizan para reconocer activación, aumentar capacidad de sostener sensaciones intensas y responder con menos urgencia automática.
No toda ansiedad implica trauma. Cuando la evaluación muestra que experiencias traumáticas o memorias de amenaza tienen un papel clínicamente relevante, pueden integrarse abordajes informados en trauma, EMDR o Brainspotting.
No buscamos solamente que tengas herramientas. Buscamos comprender cómo las necesitas.
Puede que ya hayas aprendido a respirar, meditar, distraerte o cuestionar pensamientos y aun así sigas sintiendo ansiedad. La terapia no consiste en darte una lista más de cosas que “deberías hacer”.
Trabajamos contigo para comprender qué está ocurriendo, qué intentas resolver cuando aparece la ansiedad y qué necesita cambiar en la relación con tus pensamientos, tu cuerpo, tus emociones y tus vínculos.
La calidez no es lo opuesto al rigor. Un tratamiento puede ser estructurado, basado en evidencia y, al mismo tiempo, profundamente humano, claro y respetuoso del ritmo de cada persona.
¿Qué ocurre en la primera sesión?
No necesitas llegar sabiendo qué tipo de ansiedad tienes ni explicar perfectamente lo que te ocurre. Primero exploramos cuándo aparece, qué pensamientos y sensaciones están involucrados, qué situaciones estás evitando y qué haces para sentirte seguro.
También revisamos sueño, estrés, relaciones, antecedentes médicos relevantes y experiencias importantes que puedan estar influyendo. A partir de ahí organizamos una formulación comprensible y un plan de tratamiento.
Comprender
Qué está ocurriendo y qué procesos mantienen la ansiedad.
Priorizar
Qué necesita atención primero y qué objetivos tienen más impacto para ti.
Planificar
Qué abordaje y qué ritmo tienen más sentido según tu caso.
Cuando aparece miedo intenso a perder el control
Los ataques de pánico pueden incluir palpitaciones, sensación de ahogo, mareo, presión en el pecho, temblor, desrealización y miedo a perder el control, desmayarse, “volverse loco” o no poder escapar.
En estos casos no trabajamos únicamente para que la persona “respire mejor”. También revisamos cómo interpreta las sensaciones, qué evita, qué hace para sentirse segura y cómo recuperar confianza en el propio cuerpo.
Un abordaje especializado para ansiedad, trauma y regulación emocional
Soy Evelyn Zúñiga Martínez, psicóloga clínica en Costa Rica, código profesional 8044. Cuento con aproximadamente 15 años de experiencia clínica y soy directora clínica de Clínica Casa Bienestar.
Mi formación integra TCC, EMDR, Brainspotting, trauma complejo, disociación, regulación emocional, Terapia Focalizada en Emociones, ACT, DBT/RO-DBT y abordajes orientados al cuerpo.
Lo importante no es la cantidad de técnicas, sino poder elegir con criterio qué necesita cada proceso, explicar por qué lo estamos haciendo y acompañar a la persona de una manera clara y respetuosa.
Preguntas frecuentes sobre ansiedad
¿Cómo saber si necesito terapia por ansiedad?
¿La ansiedad puede causar síntomas físicos?
¿Toda ansiedad viene de un trauma?
¿EMDR o Brainspotting se utilizan siempre?
¿La terapia para ansiedad es solamente aprender a respirar?
¿La terapia online puede funcionar para la ansiedad?
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
Conoce la ubicación y el perfil profesional
Puedes consultar la ubicación, indicaciones y perfil en Google Maps antes de agendar.
Si la ansiedad está ocupando demasiado espacio, podemos empezar por comprenderla.
No necesitas llegar con una explicación perfecta ni tener todo bajo control. Podemos organizar juntos qué está ocurriendo, qué está manteniendo la ansiedad y qué necesita tu proceso para recuperar mayor seguridad, flexibilidad y libertad.
Atención presencial y online
Atención presencial en San José, Avenida 10, Calle 29, frente a Premafarma. También modalidad online.

